domingo, septiembre 11, 2005

El baño

Advertencia previa: Sí, yo también detesto esos cuadernos de viaje en forma de blog. Prometo que esta es la última de mis anécdotitas de vacaciones, que no es tan mala, y la verdad es que no se me ocurrió otra cosa hoy por la mañana (acaso porque los domingos no suelo bañarme).

El baño turco es uno de esos castigos que se reservan a los turistas que buscan una experiencia típica y pintoresca. Podría apuntar en mi descargo que no fui para comprender mejor la fusión entre Oriente y Occidente, sino porque mi viaje por el interior de Turquía me había orillado a dejar pasar cinco días sin tomar un baño completo y a mi regreso a Estambul incluso los camellos me dirigían miradas reprobatorias. El hombro derecho me molestaba un poco, quizá por jugar volley ball en condiciones poco recomendables.

Con los músculos tensos y los brazos pegados al cuerpo, bajé por unas escaleras oscuras hasta una caseta, donde un viejito me preguntó con inglés fragmentado si sólo quería un baño o baño y masaje, aclarando inmediatamente que los masajes a caballeros eran realizados por hombres y los de damas por mujeres, mientras hacía una cara de “en esta casa somos decentes”. Yo hice mi correspondiente cara de “no lo hubiera pensado de otra manera”, mientras me lamentaba entre dientes. Ya que estaba ahí, opté por el servicio completo, baño y masaje. El anciano me entregó una ficha de madera y me indicó que subiera. Arriba había otro viejito, que me extendió un trapo de metro y medio con el aspecto de una jerga con diez años de uso. Dejé mi ropa en una cabina y salí con el trapo en la cintura y la absoluta certeza de estar haciendo el ridículo. Pero no, al parecer me estaba comportando a la altura de las circunstancias, porque cuando bajé las escaleras, el viejito de la caseta inclinó ligeramente la cabeza con respeto, ¿o sería pena ajena? De cualquier forma, le devolví la reverencia y crucé hacia el área de baño. Lo que había ahí eran dos grifos con agua corriendo sobre dos pequeñas fuentes de mármol, y un turista alemán tan desconcertado como yo. Nos saludamos con la solemnidad propia de dos desconocidos semidesnudos en un país extraño, y supongo que nos sentimos absurdamente reconfortados de que ninguno supiera qué hacer. En ese momento entró un tipo de madiana edad, calvo y bigotón, como un jeque venido a menos. Llevaba una camisa sobre los hombros, lo que indudablemente le daba rango de autoridad sobre nosotros, que no traíamos más que la jerga sobre nuestras vergüenzas. Nos señaló una cabina llena de vapor y nos hizo un gesto para que entráramos. Lo único que dijo fue “after, massage”. La secuencia de acontecimientos quedaba más clara.

Me pareció prudente ir al baño antes de someterme a los vapores de la tradición, y si la idea era despojarme del exceso de líquidos retenidos, bien podía empezar haciendo mi parte. Pedí por el baño y el jeque me indicó una sala a su izquierda, donde había una hilera de duchas con puertas de cristal esmerilado. Tras ellas, cuatro puertas relucientes, con manijas cromadas y olor a pino. “Canijos turcos, aquí es donde se vuelven occidentales”, pensé, y me sentí aliviado de no enfrentarme, al menos por una vez, a uno de esos agujeros en el piso que ponen a prueba la puntería o el equilibrio, según sea el caso. Escogí una de las puertas y me encontré con un cubículo de azulejo limpísimo, en cuyo piso había un agujero. En fin.

Salvada la circunstancia, procedí al baño turco, y aunque el alemán insistía en que se trataba de una sauna finlandesa, no opuse reparos, como el turista ignorante que soy. Después de cansarme de sudar, a indicación del jeque entré en la sala principal para el baño y el masaje. Era una gran habitación de mármol en forma hexagonal, en cuyo centro se alzaba un tarima de un metro de alto. Cuatro gemelos del jeque estaban sentados en la tarima, encargándose de los masajes. Uno de ellos me pidió que me tendiera boca abajo. La experiencia me recordó cuando mi abuelita me bañaba a los cuatro años, una mezcla de amor maternal y furia homicida frente a la que no podía hacer más que ponerme flojito y cooperar. Una vez liberada la tensión de mis músculos, el gemelo del jeque procedió a tronarme los huesos de hombros y espalda, sacrificando un par de vértebras en el camino. Terminado todo, me tendí en la tarima, con un cuenco de agua volteado bajo la cabeza como sostén, contando los hoyos que servían de chimeneas para la bóveda, dejando pasar una luz defectuosa que perforaba el vapor. Me quedé dormido.

Al salir del hexágono, rojo y brillante por el calor y la friega, me encontré con el jeque. Llevaba un trapo seco en las manos, que extendió frente a mí, mientras me hacía notar que se disponía a mirar para otro lado. No cabe duda de que estamos entre caballeros, me dije, y me puse la nueva jerga. Acto seguido, el jeque sacó una toalla y me la puso alrededor de los hombros, anudándola por delante. Después, una toalla más pequeña sobre la cabeza. Cuando hubo terminado, se detuvo un segundo a contemplar su obra, una especie de langosta arropada con cara de sueño. Me dio una palmadita en la espalda y me mandó a cambiar, para después perderse de nuevo en el vapor de la sala.



15 Comments:

Blogger Frida said...

Uh a mí sí me gustan las libretas de viajes disfrazadas de blog, sobre todo porque del único baño que puede contar es el de azulejo rosa de mi casa : (.

Qué rico se oye todo ese baño, aunque los masajes siempre me san repelús me da cosa que alguein que ni conozco se tome tanta confianza je.

3:10 a.m.  
Anonymous la usuaria anonima said...

Pudo haber sido peor... que bueno que eran decentes, ja.

9:23 a.m.  
Blogger Plaqueta said...

No manches, yo no podría dormirme en un lugar público que no fuera el metro. Y menos en otro país. Y menos si es Turquía. Tu nombre es PELIGRO.

Oyes, te quiero entrevistar pa' mi tesis, ¿te dejas? Si sí, ps ahí luego nos ponemos en contacto.

9:48 a.m.  
Anonymous el siempre amigable sánchez villa said...

Una duda para "Plaqueta" (quien tiene un blog que me divierte mucho):

¿De qué es la tesis que vas a hacer?

Saludos.

RSV.

11:51 a.m.  
Anonymous polemizador (que no polinizador) involuntario said...

Rafa:

Deberíamos ir a los baños de vapor del centro, a ver qué nos pasa.

Espero que no quede echada en saco roto esta recomendación.

Saludos.

RSV.

11:58 a.m.  
Anonymous Bañista experimentado said...

De hecho, hay unos baños legendarios en el centro de esta ciudad, llamados "Baños Señorial". Según recuerdo, están muy bien, así que RSV y RJMEG podrían ir ahí, lo recomiendo. Sólo tengan cuidado con los resbalones de jabón.

2:30 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Para mayores referencias, el bañista experimentado es alter ego del usuario anónimo.

2:59 p.m.  
Blogger Love doctor said...

Yo ahorita eso es lo que necesito, un buen truene de vértebras. Me duele la cabeza y la espalda, siento la nariz tapada y la prima de raúl fuentes me dijo que seguritito es sinusitis. Moriré, lo sé.

4:01 p.m.  
Blogger Love doctor said...

Ah, si, ya regresó Este fuego.

4:25 p.m.  
Blogger Rafael said...

Bien! Porque el público lo pidió....y luego te vamos a estar chingando para que lo actualices,jejeje.

5:15 p.m.  
Blogger Manelich Castilla Craviotto said...

La subcultura de los baños públicos es un gran tema. Tengo casos cercanos, muy queridos, que llevan décadas asistiendo sábado con sábado a sus sesiones de vapor precisamente en los baños Señorial.

Por cierto, ¿No hay alguno famoso en Coapa?

Saludos

1:34 p.m.  
Blogger RomáN said...

Qué bueno que hayas vuelto a estos sabrosos y bien contados posts!! (La verdad uno no puede dejar de leerlos de corrido)
Y bueno admito que me confieso irremediablemente occidental en esto de los baños. (por otro lado ese masajista que te tocó no sería, aparte de jeque venido a menos, un ortopedista también venido a menos?). Respecto a los masajes... definitivamente mi mente occidental maliciosa -y algo perversa- piensa enseguida en chicas que ofrecen servicios completos, sin prisas y con plena atención al cliente...
Muchos saludos desde tierras jarochas!

5:39 p.m.  
Blogger Pato Pascual said...

¿QUÉ?
¡¡¡¡Un blog de y sobre Coapa y no lo conocía!!!!

Tengo que leer esto con calma!
Woooo-hoo!

Que bien!

9:32 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Very nice site! Protonix fioricet kate frost hardcore Dea oxycontin opinion letters Video conferencing conferencing Gps time clock car automobile satellite Term life or whole life insurance difference the new frontier hotel and casino employment Free sample adderall Light + therapy + facial + acne neurontin cadillac Images pda

6:52 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

Very nice site! » » »

12:19 p.m.  

Publicar un comentario

<< Home